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3-5 años

Los tres cerditos

Tres hermanos cerditos construyen sus casas y un lobo intenta derribarlas soplando. Un clásico sobre el trabajo bien hecho.

Pewitos

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Edad
3-5 años
Páginas
24
Minutos estimados
8

El cuento en texto

El mismo cuento del libro ilustrado, para leer en voz alta, seleccionar texto o usar un lector de pantalla.

Tres cerditos hermanos vivían juntos al borde del bosque. Un día decidieron que cada uno tendría su propia casa antes de que llegara el invierno.

El primero juntó paja del campo. —Una casa de paja se hace en un momento —dijo—, y así me queda todo el día para jugar.

En una sola mañana terminó su casita. —¡Listo! —dijo, y se sentó bajo el roble a tocar la flauta.

El segundo juntó palos en el bosque y armó su casa en una tarde. —¡Hermano, espérame! —gritó, y corrió a jugar también.

El tercero llegó con una carretilla llena de ladrillos. —¡Ven a jugar! —le dijeron sus hermanos. —Primero, mi casa —respondió él.

Trabajó muchos días, ladrillo sobre ladrillo, hasta poner la chimenea. Desde los árboles, alguien lo miraba con ojos brillantes.

A la mañana siguiente, el lobo tocó en la casa de paja. —Cerdito, cerdito, déjame entrar. —¡No, no y no, por los pelos de mi barbilla!

—¡Pues soplaré y soplaré, y tu casa derribaré! —Y sopló, y la paja salió volando por los aires.

El primer cerdito corrió a la casa de palos y los dos cerraron la puerta. —Cerditos, cerditos, déjenme entrar. —¡No, no y no!

El lobo sopló y sopló, y los palos cayeron como hojas. Los dos hermanos salieron corriendo por el camino, ¡y el lobo detrás!

El tercer cerdito los vio llegar. —¡Pasen, rápido! —Y cerró la puerta con llave justo a tiempo.

El lobo sopló y sopló, y volvió a soplar, hasta quedar mareado. Pero la casa de ladrillo no se movió ni un poquito.

Entonces el lobo habló con voz dulce: —Conozco un manzano lleno de manzanas. Vamos juntos mañana a las seis. —Muy bien —dijo el tercer cerdito.

Pero el cerdito fue a las cinco. Estaba en el árbol cuando llegó el lobo. Lanzó una manzana bien lejos, y mientras el lobo corría tras ella, él volvió a casa.

El lobo, furioso, trepó al tejado. —¡Entraré por la chimenea! —gruñó. Adentro, los hermanos oyeron sus pasos arriba.

—Tengo una idea —susurró el tercero. Y juntos pusieron una gran olla de agua sobre el fuego.

¡Plaf! El lobo bajó por la chimenea y cayó en el agua caliente. —¡Auuuu! —aulló, y salió disparado hacia arriba.

El lobo salió corriendo por el campo, con la cola mojada, y nunca más volvió.

Al día siguiente, los hermanos trabajaron juntos. Ladrillo sobre ladrillo, construyeron dos casas más, una al lado de la otra.

Cuando terminaron, salieron al prado. Por fin había tiempo para jugar, y esta vez el tercer cerdito tocó la flauta.

Tres hermanos cerditos construyen sus casas y un lobo intenta derribarlas soplando. Un clásico sobre el trabajo bien hecho.

Sobre esta edición

Edición y guía de lectura: Pewitos. La edad y el tiempo son orientativos; revisa el cuento según quien lo vaya a leer.

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Licencia: Adaptación de Pewitos de un cuento popular inglés publicado por Joseph Jacobs.

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