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5-7 años

El león y el ratón

Un león deja en libertad a un ratón diminuto. Cuando una red atrapa al león, su pequeño amigo demuestra que todos podemos ayudar.

Fábula atribuida a Esopo · Adaptación de Pewitos

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Cuadernillo con 2 páginas por cara: imprime a doble cara con volteo por el borde corto, dobla la pila por la mitad y engrapa al centro.

Edad
5-7 años
Páginas
14
Minutos estimados
5

El cuento en texto

El mismo cuento del libro ilustrado, para leer en voz alta, seleccionar texto o usar un lector de pantalla.

Un león dormía a la sombra de una acacia. Cerca de allí, un pequeño ratón correteaba entre las hojas secas, tan distraído que no vio la gran melena que tenía delante.

El ratón subió por una pata y pasó sobre el lomo del león. El león abrió los ojos de golpe y lo atrapó suavemente bajo una de sus enormes patas.

—¡Perdóname! —suplicó el ratón—. No quería despertarte. Si me dejas ir, algún día podré ayudarte. El león lo miró con curiosidad: aquel ratón era diminuto.

—¿Tú ayudarme a mí? —rio el león. Pero el ratón parecía sincero y decidió soltarlo. —Anda, pequeño. Ten más cuidado. El ratón le dio las gracias y salió corriendo.

Días después, el león caminaba entre los árboles cuando pisó una red escondida. Las cuerdas se cerraron a su alrededor. Tiró de ellas, pero los nudos no cedieron.

El león llamó pidiendo ayuda. Su voz llegó hasta el ratón, que buscaba semillas junto a una piedra. —¡Conozco esa voz! —dijo, y corrió hacia los árboles.

Al encontrar al león, el ratón se acercó sin miedo. —No te muevas. Voy a ayudarte. Buscó una cuerda gruesa cerca del suelo y la sujetó con sus pequeñas patas.

El ratón empezó a roer. Mordió una vez, y otra, y otra más. Los hilos fueron rompiéndose hasta que una cuerda cedió. Después siguió con la que estaba al lado.

Al fin se abrió un hueco en la red. El león sacó una pata, luego la otra, y quedó libre. Sacudió la melena y miró a su pequeño amigo con asombro.

—Me salvaste —dijo el león—. No volveré a pensar que alguien es demasiado pequeño para ayudar. El ratón sonrió. Desde entonces fueron amigos: ningún gesto de bondad es demasiado pequeño.

Preguntas y actividades para este cuento

Pewitos · Lectura compartida

Una guía para este cuento

El león tiene fuerza para atrapar al ratón, pero esa fuerza no basta para romper la red. Los dientes pequeños resuelven otro tipo de problema. La fábula permite distinguir tamaño y capacidad, y hablar de una ayuda que no necesita ser idéntica a la recibida.

Antes de leer

El ratón queda bajo una pata y después el león es atrapado en una red. Ambos salen libres. Anticipa ese final si el encierro preocupa al niño. El juego posterior puede hacerse con dibujos, sin atar ni encerrar a nadie.

Preguntas para conversar

  • ¿Por qué se ríe el león cuando el ratón ofrece ayudarlo algún día?
  • ¿Qué intenta el león dentro de la red y por qué no le sirve?
  • ¿Cómo reconoce el ratón que alguien necesita ayuda?
  • ¿Qué aprende el león que no sabía cuando soltó al ratón?

Dos problemas, dos habilidades · 10 minutos

  1. Dibuja al ratón bajo la pata y al león dentro de la red en dos recuadros.
  2. Añade una flecha con la acción que permite salir a cada uno.
  3. Imagina otra tarea donde una herramienta pequeña funcione mejor que una grande. Dibuja ambas y explica tu elección.

Palabras del cuento

Acacia
Un árbol. El león duerme a su sombra al inicio.
Roer
Desgastar algo con pequeños mordiscos. Así rompe el ratón las cuerdas.
Ceder
Dejar de resistir. Una cuerda cede después de que el ratón rompe sus hilos.

Sobre esta edición

La fábula atribuida a Esopo se presenta con un rescate paso a paso. Las preguntas comparan la fuerza del león con la habilidad de los dientes del ratón.

Edición y guía de lectura: Pewitos. La edad y el tiempo son orientativos; revisa el cuento según quien lo vaya a leer.

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Fábula atribuida a Esopo · Adaptación de Pewitos

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